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lunes, 1 de febrero de 2010

De Mendoza a Uspallata por Villavicencio







Se dice que son 365 curvas y que por eso se lo llama "Camino del Año"
Se trata de la Ruta Provincial Nº 52 que une la ciudad de Mendoza con Uspallata, al pie de la imponente Cordillera de los Andes.
Durante el viaje puede contemplarse un magnífico paisaje árido desde la altura, con amplísimas vistas hacia los oasis agrícolas del norte de Mendoza y la quebrada de Villavicencio. También puede uno detenerse junto a impresionantes precipicios como el Balcón, cuyos paredones rocosos producen retumbantes ecos.
A lo largo de la misma se pueden apreciar la residencia del guardaparques de la Reserva Nacional Villavicencio, poco antes de arribar al Gran Hotel Termas de Villavicencio, construido en 1941 y actualmente en proceso de restauración.
A partir de allí el camino se hace angosto y muy sinuoso hasta llegar al punto más alto del recorrido, en la meseta de Cruz de Paramillo.
Comenzando el descenso se encuentran restos de antiguos esteblecimientos mineros, y poco más de 30 kilómetros más adelante se llega a Uspallata, población ubicada sobre la Ruta Nacional Nº 7, camino internacional con destino a Chile.

miércoles, 27 de enero de 2010

Lonquimay




Cuando uno recorre grandes distancias en automóvil va dejando atrás infinidad de pequeños pueblos que para el viajero son apenas nombres en un cartel.
Nos hemos propuesto entrar para fotografiar por lo menos a uno de ellos en cada salida, para sumar a estas "Postales de este lado del mundo" las de los lugares más pequeños y olvidados.
Comenzamos con Lonquimay, en la provincia de La Pampa.


Algunos datos

Fuente: "Soy de Toay"
http://www.soydetoay.com.ar/index.html

En terrenos de llanura del Este pampeano, se halla el pueblo de Lonquimay. Conocidas lagunas y algún médano rompen la continuidad de la extensa pampa. Fundado en vísperas de invierno -19 de junio de 1905- se ubica en la pampa húmeda y su media histórica de lluvias se aproxima a los 700 milímetros anuales. De una recopilación efectuada en la localidad y facilitada por el municipio, se obtuvieron datos de este pueblo y la vida de sus campos. Allí se escribe que "... en esta zona, de acuerdo a las lluvias y a la temperatura, se determina una pradera herbácea donde el agricultor tiene campo de producción con excelentes resultados en las cosechas de trigo, girasol, alfalfa, centeno y la ganadería tiene su gran desarrollo", agregando un apunte especial para el caldén, árbol típico de La Pampa. Cómo nació la localidad Como referencias a la fundación, se tiene que Suffern y Berro adquirieron las tierras a la familia Madero, de la cual Francisco Madero fue vicepresidente de la República durante la primera presidencia de Julio A. Roca. Los adquirentes fraccionaron el suelo y crearon Colonia Quintana (el campo) y Pueblo Quintana (la localidad), donde se ocuparon asimismo del trazado y venta de predios. Si bien el nombre definitivo sería más tarde Lonquimay, primero se acordó aquella nominación en honor al presidente argentino de entonces, Manuel Quintana, cuyo apellido se perpetúa a través de la plaza principal. Otra documentación, sin embargo, adjudica la fundación al propio Francisco Madero, con lo que coincide el recuerdo de antiguos habitantes de esta población, que de esa manera se incorporaba a la vida del departamento Catriló, donde años atrás se habían fundado los pueblos de Uriburu y Catriló. Sobre la acepción "Lonquimay", hay numerosas versiones. En general se coincide con "Ion-co": "cabeza", y "man" o "may": "suerte", pero refiriéndose a cabeza de la tribu, al cacique, o sea, "cacique con suerte". Enrique Stieben también lo relaciona con "cabeza", pero a "may" lo menciona como "ratificación", "afirmación". Estanislao Zeballos, en "La conquista de 15.000 leguas", toma a "may" como "mary", equivalente a "diez", y traduce "diez cabezas". Asimismo más de una fuente asocia a Lonquimay con el valle chileno de ese nombre. Lonquimay es en La Pampa el segundo pueblo de la línea férrea que antes pasa por Catriló y después por La Gloria, Uriburu, Anguil, Santa Rosa y llega a Toay. Paralelamente se extiende la ruta nacional N° 5. Los rieles se concluyeron en 1897, año en que el tren se detenía entre Catriló y Uriburu para proveerse de agua, en un tanque situado a una legua y media del lugar donde ocho años más tarde se fundaría Lonquimay. Por ello, la estación iba a Ilamarse El Tanque, pero a raíz de la mayor calidad del agua del sitio actual, fue reemplazada por el edificio nuevo, habilitado en 1905 con el nombre de Lonquimay. La estación se sitúa a unos 150 metros sobre el nivel del mar y comenzó su funcionamiento con jefe, ayudante y cambista. Al principio, el convoy no se adaptaba al combustible usado, carbón de piedra y leña de caldén, por lo que fue objeto de algunas reformas. También se recuerda el servicio mixto (pasajeros y carga) y como dato llamativo, que en esas máquinas se trasladaban potrillos del Haras Lonquimay, de Francisco Vilacoba, para que corrieran en Palermo.

Parque Nacional Lihué Calel




El Parque Nacional Lihué Calel fue creado en el año 1977 y abarca una superficie de 9.901 ha. en el centro sur de la provincia de La Pampa, Departamento de Lihué Calel. Pertenece a la eco-región de monte de llanuras y mesetas.
Las Sierras de Lihué Calel permitieron la acumulación de agua que fue vital para el desarrollo de la variada flora y fauna que aquí se encuentra. Este microambiente fue aprovechado intensamente por el hombre desde épocas prehistóricas.
En el paisaje se destacan las serranías de Lihué Calel que tienen una altura máxima de 600 metros sobre el nivel del mar, con pendientes suaves en las laderas orientadas al norte, mientras que las opuestas caen abruptamente.El ambiente dominante del parque es el monte, con vegetación característica de arbustales de jarillas, con bosquecillos aislados de chañar, piquillín, mata chilladora e incienso o molle.
Ubicado a 220 kilómetros al sudoeste de la capital provincial (Santa Rosa), se accede al parque a través de la Ruta Nacional 152. La población más cercana es Puelches, ubicada a 33 kilómetros al sur.

domingo, 25 de octubre de 2009

Los Pulperos de Las Grutas


En Las Grutas, la belleza y a veces magnificencia de algunas construcciones del balneario, contrasta con la denominada "Villa de los Pulperos".
Al sur de la ciudad se encuentran las precarias viviendas de quienes se dedican a la extracción del pulpo como medio de subsistencia.


Omar "Juncos" Montenegro había nacido en Trenel, provincia de La Pampa, pero residía desde hacía muchos años en Cipolletti, Río Negro, desde donde desarrollaba una fructífera tarea como cantautor.
Cuando comenzaba a obtener el merecido reconocimiento por su labor, un accidente automovilístico le costó la vida.
De su autoría es la canción que transcribimos, dedicada a los pulperos de la costa patagónica.
Además de su valor testimonial, vale como un homenaje personal a un amigo, un tipo fantástico que se fue demasiado pronto.


LOS PULPEROS

Letra y música: Omar Juncos

A poquitos metros de los caserones más lindos del barrio
se hace escasa el agua y el sol es mucho más bravo.
El invierno se hace duro sobre la piel inocente de los desamparados
y entre las huellas del monte se va la vida... pulpeando.

Hay que apretar la angustia cara al viento
cuando la costa queda en bajamar,
por la sal del silencio llorar la vida
y gambetear las piedras dele pulpear.

Hay que hacer un ranchito a piel de monte
para unos cuantos días nada más,
juntar leña de abrigo para los hijos
y gambetear las piedras dele pulpear.

Dura la vida simple de los pulperos
así como lo cuenta Natividad,
dura como la suerte de sus sueños
de gambetear las piedras dele pulpear.

"De chiquita mis padres me llevaban con ellos,
me dejaban con un tío ciego que me cuidaba
mientros ellos recorrían la costa,
caminando, dele pulpear, dele pulpear"

"Hay que hacer un ranchito en medio del monte
juntar algunas chapas viejas,
cargar con todos los hijos
por unos cuantos días... por unos cuantos días nada más"

Dura la vida simple de los pulperos
así como lo cuenta Natividad,
dura como la suerte de sus sueños
de gambetear las piedras dele pulpear.

Las Grutas










El más importante balneario de la Patagonia se halla ubicado 15 kilómetros al sur de San Antonio Oeste y desde hace aproximadamente dos décadas experimenta un vertiginoso crecimiento.

Algunos datos

Fuente: página web oficial (http://www.lasgrutasrn.com.ar)

La villa balnearia es de marcado estilo mediterráneo en su zona costera. Cuenta con una interesante historia y es el primer centro turístico costero de la provincia de Río Negro y el segundo lugar de afluencia de turistas de la provincia, después de San Carlos de Bariloche.
Su paisaje no dista mucho del resto de la costa patagónica, mezcla de acantilados con grutas (los cuales le dan el nombre al balneario) con amplias zonas de médanos.
Su clima es semiárido, con escasas lluvias y con una temperatura que en verano va desde los 14 hasta los 38°C, con promedios térmicos de 30°C. Las precipitaciones pluviales son muy escasas y no superan los 250 mm anuales.
Por su latitud geográfica, posee una gran luminosidad estival, con aproximadamente 12 horas de luz solar a pleno.
Las temperaturas de sus aguas son las más cálidas del litoral marítimo, en algunos sectores alcanzan los 27°C con un promedio de 24°C para todo el Golfo San Matías. El mar se caracteriza también por su intenso color azul y por la transparencia y alta concentración de sales y yodo, factores que le otorgan un alto valor hipertónico, especialmente para niños y ancianos.
Posee una población estable de aproximadamente 3.000 habitantes, y una afluencia de, aproximadamente, 250.000 turistas durante la temporada alta (estival), desde el 15 de diciembre hasta el mes de febrero.
A la villa se le trata de dar una imagen en su arquitectura costera similar a Casapueblo en Punta Ballena, Uruguay, siguiendo las ideas del artista plástico Carlos Páez Vilaró lo cuál le da un toque muy especial, marcando un contraste del blanco de sus construcciones y diseño de costanera, con el azul profundo de sus aguas.
Es un lugar de descanso y salud, donde se pueden realizar terapias alternativas tales como: talasoterapia (aprovechando las propiedades curativas del mar, de las algas, del barro, del aire y todo el ambiente marino), caminatas, meditación, práctica de múltiples disciplinas y artes, en extensas pasivas playas. Todo abarcaría un esquema integral de recuperación física y mental.
Es el lugar ideal para viajes de estudios, tanto para alumnos del nivel primario, secundario, como universitario, tomando como objetivo la investigación y el reconocimiento de la naturaleza en todos sus aspectos (ámbito marino, meseta patagónica, geología, paleontología y otras ciencias).
Es un área de interés científico en relación a la flora, fauna y en especial a las aves migratorias y los ambientes que conforman el área de reproducción, descando y alimentación de las mismas.
Una mención especial merece la nutrida colonia de loros barranqueros que anida en los acantilados.
También es un ambiente ideal para jornadas competencias para parapentistas profesionales en un ámbito óptimo en relación a los factores atmosféricos, con vistas magníficas de la fusión de la meseta con el mar.
Y como agregado puede disfrutarse de la gastronomía artesanal en pescados y mariscos, de los vinos finos de la zona fría Rionegrina o de los espectáculos artísticos asociados a la Fiesta Nacional del Golfo Azul que se celebra en el mes de febrero, o por qué no de los playeros como el ya famoso Bikini Open anual.

El Gualicho









El Gran Bajo del Gualicho es una depresión natural de 70 metros bajo el nivel del mar ubicada sobre la Ruta Provincial Nº 2 a 45 Km. de San Antonio Oeste.
Aquí se encuentra la Salina del mismo nombre en la que la empresa ALPAT (Álcalis de la Patagonia) extrae el cloruro de sodio necesario para la fabircación de Soda Solvay.

Los Altares






Aproximadamente a mitad de camino entre el mar y la cordillera, sobre la Ruta Nacional Nº 25 que atraviesa la provincia de Chubut, siguiendo en gran parte el cauce del río del mismo nombre, se encuentran estos impresionantes farellones de piedra rojiza que dan nombre al valle y al pequeño paraje ubicado en él.
Los Altares cuenta con una estación de servicio del Automóvil Club Argentino que posee un motel.
La población se estima en 200 personas que viven la realización de tareas rurales y artesanías con las piedras del lugar.
Como en la mayoría de la estepa patagónica, el viento es el gran protagonista de la zona en gran parte del año.
Estas imágenes fueron tomadas el viernes 23 de octubre de 2009 con ráfagas de casi 100 Km./h.