Fotografías digitales y palabras (textos, poemas, canciones) para compartir la belleza del sur de América y acercarnos a la profundidad de sus contradicciones.
Poco a poco iremos agregando nuevos lugares para visitar así como ampliaremos el contenido de los ya incluidos, por lo que sugerimos volver a ellos para hallar novedades.
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Continuamos con la idea de fotografiar pequeños pueblos que para la mayoría de los viajeros son apenas un nombre en un cartel vial. En sus calles y sus casas trancurren historias cotidianas y para sus habitantes son, seguramente, la patria chica de los afectos primarios. Doblas se encuentra en el departamento pampeano de Atreucó y se comunica a través de la ruta provincial 18. La historia indica que fue fundado el 4 de junio de 1911 y que en una especie de "autohomenaje" su fundador, Julio Doblas,lo bautizó con su apellido. Su población apenas supera los 1500 habitantes y,aún sumada la de las áreas rurales llega a poco más de 1800.
Cuando uno recorre grandes distancias en automóvil va dejando atrás infinidad de pequeños pueblos que para el viajero son apenas nombres en un cartel. Nos hemos propuesto entrar para fotografiar por lo menos a uno de ellos en cada salida, para sumar a estas "Postales de este lado del mundo" las de los lugares más pequeños y olvidados. Comenzamos con Lonquimay, en la provincia de La Pampa.
En terrenos de llanura del Este pampeano, se halla el pueblo de Lonquimay. Conocidas lagunas y algún médano rompen la continuidad de la extensa pampa. Fundado en vísperas de invierno -19 de junio de 1905- se ubica en la pampa húmeda y su media histórica de lluvias se aproxima a los 700 milímetros anuales. De una recopilación efectuada en la localidad y facilitada por el municipio, se obtuvieron datos de este pueblo y la vida de sus campos. Allí se escribe que "... en esta zona, de acuerdo a las lluvias y a la temperatura, se determina una pradera herbácea donde el agricultor tiene campo de producción con excelentes resultados en las cosechas de trigo, girasol, alfalfa, centeno y la ganadería tiene su gran desarrollo", agregando un apunte especial para el caldén, árbol típico de La Pampa. Cómo nació la localidad Como referencias a la fundación, se tiene que Suffern y Berro adquirieron las tierras a la familia Madero, de la cual Francisco Madero fue vicepresidente de la República durante la primera presidencia de Julio A. Roca. Los adquirentes fraccionaron el suelo y crearon Colonia Quintana (el campo) y Pueblo Quintana (la localidad), donde se ocuparon asimismo del trazado y venta de predios. Si bien el nombre definitivo sería más tarde Lonquimay, primero se acordó aquella nominación en honor al presidente argentino de entonces, Manuel Quintana, cuyo apellido se perpetúa a través de la plaza principal. Otra documentación, sin embargo, adjudica la fundación al propio Francisco Madero, con lo que coincide el recuerdo de antiguos habitantes de esta población, que de esa manera se incorporaba a la vida del departamento Catriló, donde años atrás se habían fundado los pueblos de Uriburu y Catriló.Sobre la acepción "Lonquimay", hay numerosas versiones. En general se coincide con "Ion-co": "cabeza", y "man" o "may": "suerte", pero refiriéndose a cabeza de la tribu, al cacique, o sea, "cacique con suerte". Enrique Stieben también lo relaciona con "cabeza", pero a "may" lo menciona como "ratificación", "afirmación". Estanislao Zeballos, en "La conquista de 15.000 leguas", toma a "may" como "mary", equivalente a "diez", y traduce "diez cabezas". Asimismo más de una fuente asocia a Lonquimay con el valle chileno de ese nombre.Lonquimay es en La Pampa el segundo pueblo de la línea férrea que antes pasa por Catriló y después por La Gloria, Uriburu, Anguil, Santa Rosa y llega a Toay. Paralelamente se extiende la ruta nacional N° 5. Los rieles se concluyeron en 1897, año en que el tren se detenía entre Catriló y Uriburu para proveerse de agua, en un tanque situado a una legua y media del lugar donde ocho años más tarde se fundaría Lonquimay. Por ello, la estación iba a Ilamarse El Tanque, pero a raíz de la mayor calidad del agua del sitio actual, fue reemplazada por el edificio nuevo, habilitado en 1905 con el nombre de Lonquimay. La estación se sitúa a unos 150 metros sobre el nivel del mar y comenzó su funcionamiento con jefe, ayudante y cambista. Al principio, el convoy no se adaptaba al combustible usado, carbón de piedra y leña de caldén, por lo que fue objeto de algunas reformas. También se recuerda el servicio mixto (pasajeros y carga) y como dato llamativo, que en esas máquinas se trasladaban potrillos del Haras Lonquimay, de Francisco Vilacoba, para que corrieran en Palermo.
El Parque Nacional Lihué Calel fue creado en el año 1977 y abarca una superficie de 9.901 ha. en el centro sur de la provincia de La Pampa, Departamento de Lihué Calel. Pertenece a la eco-región de monte de llanuras y mesetas. Las Sierras de Lihué Calel permitieron la acumulación de agua que fue vital para el desarrollo de la variada flora y fauna que aquí se encuentra. Este microambiente fue aprovechado intensamente por el hombre desde épocas prehistóricas. En el paisaje se destacan las serranías de Lihué Calel que tienen una altura máxima de 600 metros sobre el nivel del mar, con pendientes suaves en las laderas orientadas al norte, mientras que las opuestas caen abruptamente.El ambiente dominante del parque es el monte, con vegetación característica de arbustales de jarillas, con bosquecillos aislados de chañar, piquillín, mata chilladora e incienso o molle. Ubicado a 220 kilómetros al sudoeste de la capital provincial (Santa Rosa), se accede al parque a través de la Ruta Nacional 152. La población más cercana es Puelches, ubicada a 33 kilómetros al sur.
Atraviesa el oeste pampeano uniendo Santa Isabel con 25 de mayo. En aproximadamente 200 kms. sólo se encuentran las pequeñas localidades de Algarrobo del Águila y Puelén. Es el paso obligado entre Mendoza y la Patagonia. Las fotografías intentan reflejar la dureza del paisaje y la precariedad en que viven los escasos habitantes de la zona donde uno se puede encontrar con curiosidades como un entrenador de perros galgos para una competencia deportiva (en Santa Isabel). El curso de agua que se aprecia en una de las fotos es el "Arroyo de la Barda", cercano a Algarrobo del Águila, de curso intermitente. La situación de la zona se agravó notablemente en la década de los '40 cuando fueron construídas una serie de represas en la provincia de Mendoza que afectaron el caudal de los cursos de agua que la surcan. Esto dio lugara un conflicto que después de más de seis décadas no ha concluído.
El poeta salteño Manuel J. Castilla escribió la letra de una zamba a la que pusieron música dos pampeanos en la cual se brinda un panorama de lo que significó para los pobladores de la zona la pérdida del agua
Cuando en el oeste hay abundancia o exceso de agua, las compuertas se abren y los pampeanos pueden diasfrutar del vital elemento. Este momento de efímero regocijo es contado por el poeta de Realicó Carlos Rodrigo y el músico de Santa Rosa Rubén Rafael Luis Evangelista (Cacho Arenas).