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sábado, 22 de mayo de 2010

Río Negro (Los Lagos, Osorno, Chile)






Río Negro, comuna ubicada en la Provincia de Osorno, en la X Región de Los Lagos, Chile. A 36 km al sur de Osorno y 7 km de la Ruta 5 Sur. Su capital comunal es el centro urbano de Río Negro.
La comuna limita al Norte con Osorno, San Juan de la Costa, al Este con Puerto Octay, al Oeste con el Océano Pacífico, caleta Huellelhue, y al Sur con Purranque.
Integra junto con las comunas de Puyehue, Puerto Octay, Purranque, Fresia, Frutillar, Llanquihue, Puerto Varas y Los Muermos el Distrito Electoral N° 56 y pertenece a la 17ª Circunscripción Senatorial (Los Lagos).
Tiene una superficie de 1.266 Km² y una población de 14.732 habitantes (7.204 mujeres y 7.528 hombres según censo 2002).

Historia

En el siglo XIX la comuna era un gran fundo situado entre Chahuilco y Purranque, llamado Curileufu por los indígenas (curi: negro, leufu: río). Fue fundada en terrenos donados por don José Miguel Alderete, el año 1896. Los primeros habitantes fueron nativos huilliches de la zona. El nombre de la comuna proviene del nombre del Río Negro, río que atraviesa esta comuna.
En tiempos pasados adquirió gran importancia por concentrar gran parte de la actividad industrial, ganadera, agrícola y cultural.
Entre otras características la comuna fue Departamento, perdiéndose este con el terremoto del año 1960, cuando un sismo de grandes magnitudes destruyó el edificio de la Gobernación.
Rio Negro posee una geografía atractiva para quien la visita, es así como la folclorista nacional Clara Solovera creara una tonada describiendo a la ciudad, como ella la veía a principios de la década del 1960….. “que linda tu primavera con tus manzanos floridos, y el campo copiando al cielo en el azul de tus linos….” Y cuando hablaba que el campo copiaba al cielo se refería que al mirar el horizonte la vista se confundía entre el azul del lino y el azul de los cielos del sur, eran tan grandes las extensiones de plantación de lino que se perdía la vista a lo lejos.

Micaela Cascallares



Seguimos presentando imágenes de algunos pequeños pueblos intentando rescatarlos del olvido y la soledad profundizada desde el desguace de la vías ferroviarias en tiempos de la infamia menemista.
Micaela Cascallares es un pueblo rural que se localiza a 22 km al sudoeste de la ciudad de Tres Arroyos en la provincia de Buenos Aires, sobre la traza del ferrocarril, y a pocas cuadras de la Ruta Nacional 3 desde donde se divisan los silos de la localidad.
En la actualidad se estima que posee unos 600 habitantes.

Reseña Histórica

El nombre del pueblo es un homenaje a la memoria de la madre del gobernador de la provincia Máximo Paz.
Se considera como fecha de fundación el 23 de julio de 1889 cuando el agrimensor Rivera realizó la mensura del pueblo, tras la aprobación y firma del decreto por el gobernador de la provincia Máximo Paz y el ministro de Gobierno, Manuel B Gonnet. Esta acción tuvo su origen en diciembre de 1888 cuando Benjamín del Castillo adquirió una superficie de 20.936 ha a Ignacio Imaz procediendo a la subdivisión de las tierras en 380 chacras e impulsando el trazado del pueblo.

Situación actual y evolución

En el área urbana en 1991 vivían 674 personas, 108 menos que en 1980 observándose un proceso de éxodo de población común a la mayoría de las localidades del interior del partido. Un censo realizado en 1999 muestra la profundización de este proceso, arrojando una cifra de 562 habitantes, un 16,6% menos que en 1991, lo que implica una tasa de crecimiento poblacional negativa, lo que muestra el agudo proceso de despoblamiento que sufre la localidad con más de un 20% de viviendas desocupadas. Se estima que en la década del ´50 el pueblo contaba con unos 1500 habitantes.
La planta urbana está dividida en dos sectores por el ferrocarril que vincula las ciudades de Tres Arroyos y Bahía Blanca. Tiene una disponibilidad del 26% de parcelas vacantes, es decir que se halla más ocupada que las otras localidades del Partido.
Se plantea como un gran problema la falta de una red de gas, lo que dificulta la calefacción en invierno debido a los altos costos de la leña, el kerosén y las garrafas. En los próximos meses se dará inicio a las obras de la red de agua corriente, en reemplazo de los pozos individuales que toman agua subterránea contaminada con arsénico debido al uso de agroquímicos en los campos.
Entre todos los pueblos del distrito de Tres Arroyos, Micaela Cascallares es el mejor ubicado: está sobre la Ruta, tiene acceso pavimentado y es el más cercano a la ciudad cabecera. Además cuenta con una Cooperativa Agrícola de gran empuje, que genera 70 empleos. Estas condiciones, que en principio parecieran ser favorables respecto de los otros, parecen volverse en contra ya que se presume que es el pueblo que sufre el proceso de despoblamiento más acelerado.


Una bella canción que se hace realidad en Micaela Cascallares como en cientos de pueblitos argentinos


DE LOS PEQUEÑOS PUEBLOS

Letra: Teresa Parodi - Música: Enrique Llopis

Mirando el cielo,
el anciano piensa todos se han ido,
y este pueblito que en otros tiempos fuera un vergel,
no tiene más aquella alegría de los domingos,
quien sabe donde se la ha llevado el último tren.

La vida pasa sin detenerse, por el camino,
es tan distinto esperar ahora el atardecer,
se acuerda de antes cuando se iba con los amigos,
a ver las niñas engalanadas en el andén.

Ay, es tan cierto su recuerdo,
que hasta cree oír de pronto
que a lo lejos vuelve el tren,
La calesita dando vueltas
y sus hijos festejando de la mano de Raquel.

El tren traía, pero llevaba también la vida,
por eso entera se fue la vida con ese tren,
que aquella tarde pasó de largo,
dejando a todos engalanados
y sin visitas en el andén.

Las vías corren hoy silenciosas y sin destino,
la campanita no canta más al atardecer,
el pueblo ahora parece un niño que se ha perdido,
huérfano y triste, de soledad va muriéndose.

Ay, lo despierta suavemente,
con un beso breve y manso,
la ternura de Raquel.
Ay, deja el banco de la plaza
y de su brazo vuelve a casa,
ya ha empezado a anochecer.

La vida pasa sin detenerse por el camino.

domingo, 2 de mayo de 2010

Epuyén





40 Kilómetros hacia el Sur de El Bolsón, en el departamento chubutense de Cushamen, siempre por el corredor que es la ruta 258, se encuentra Epuyén, con valles prodigiosos, regados por varios arroyos que fertilizan y dan vida a magníficos bosques de cipreses, maitenes y coihues. Al bosque natural se agrega la forestación llevada a cabo para preservarlo de la depredación, ya que en la zona se explota la riqueza maderera, que constituye una importante fuente de trabajo a través de los aserraderos.
Epuyén forma, junto con El Hoyo, Lago Puelo, Cholila y Golondrina, una comarca de terreno muy irregular, con valles, mesetas y pampas.
La zona ha sido polo de atracción de personas bohemias de todas las latitudes, como los hippies de la década del 60, amantes de la naturaleza y la vida al aire libre, que obtienen su subsistencia cultivando sus propios alimentos y confeccionando artesanías que luego venden en lugares públicos destinados a tal fin.
Durante el mes de febrero tiene lugar en Epuyén el Encuentro de Artesanos, amenizado por conjuntos regionales, donde se exponen y venden las artesanías y como broche del encuentro se elige al Maestro Artesano del Año.

El Lago Epuyén es de origen glaciario, tiene una superficie aproximada de 1.740 hectáreas y ocupa un angosto valle orientado de oeste a este. Pertenece a la cuenca del Río Puelo, ya que el río Epuyén, que lo desagua, desemboca en el Lago Puelo, que a su vez desagua por el río del mismo nombre. Éste desemboca en el océano Pacífico, en territorio chileno.
Los visitantes encuentran en sus costas la posibilidad de turismo recreativo, hermosos paisajes y pesca deportiva de salmónidos.
Está rodeado de hermosos paisajes de bosques de coihues y otras fagáceas. Sus costas no están protegidas por parques nacionales, como muchos de los lagos de la zona, pero en su mayor parte pertenecen a parques y áreas protegidas dependientes del gobierno provincial del Chubut.
En las fotografías de la zona del lago, pueden apreciarse todavía las consecuencias del desvastador incendio que en enero de 1987 destruyó miles de hectáreas de bosque nativo.


Abelardo Epuyén González

Uno de los primeros cantores de la Patagonia cuya obra trascendió más allá de las fronteras regionales.
Su canción "Cazando jabalí" ya era reconocida en la década de los '60.
Fue un personaje controvertido que tuvo una vida azarosa.
Christian Valls nos cuenta algunos episodios en una nota publicada en el sitio escritores42.blogspot.com

Recuerdos Patagónicos
Personajes: Don Abelardo Epuyén González

Fue Don Abelardo Epuyén González, paisano criollazo nacido en el lugar que dio origen a su segundo nombre.
Vivía con su madre en las cercanías de Tufí Breide.
Tenía algo de hacienda y se rebuscaba la vida haciendo absolutamente todo lo que hace un hombre de campo por aquellas latitudes, no muy distinto a lo de cualquier paisano de nuestra querida Patria: desde alambrar, arriar hacienda, sembrar, cosechar, y sobre todo guapear. Guapearle a la vida. A la dura vida patagónica, esa particularmente más brava que la del resto de nuestro territorio.
Era don Abelardo Epuyén hombrazo grandote, rubión. Ojos claros, bien gringo. De enormes y curtidas manos que no eran impedimento a la hora de pulsar su guitarra. Pocas veces creo haber escuchado música más hermosa, sentida y armoniosa salida de ese tipo de instrumento. Que me perdonen el resto: no escribo esto en forma emotiva sino absolutamente racional. Desde la Marcha de San Lorenzo, pasando por el tango “María”, chacareras, zambas y por supuesto...la música surera que él mismo componía. Como guitarrero, de los mejores que he escuchado. Y que voz... O más bien vozarrón, profundo y melodioso. De los que no necesitan altavoces.
Estuvo un tiempo viviendo y trabajando en el campo de Cafrune,en la provincia de Buenos Aires. Pero Abelardo no se llevó muy bien con él. Tal vez sus dimensiones eran muy parejas y ninguno de los dos estaba como para relegar el primer puesto...
Luego y en uno de sus viajes a Buenos Aires relacionado con un tema de salud de su hijo adolescente, lo acompañé a visitar a Horacio Guarany, quien lo apreciaba y como siempre hizo ese buen criollo ayudó a Epuyén a relacionarse con la firma grabadora.
En otra oportunidad, me contó que habiendo viajado a Buenos Aires para resolver no se que tema sucesorio de su campito, dejó sola a su querida madre.
Vivían en su tierra unos mapuches, con los que él mucho no congeniaba: las diferencias culturales no se lo permitían. Sabemos que los indios patagónicos son muy afectos a comer carne de caballo. Me decía Epuyén que le causaban repugnancia porque “jedían a yeguarizo” de tanto carnear y comer caballos, generalmente ajenos... Y que él no podía echarlos de su campo porque la ley los protegía. Que si no...
Volvió Abelardo de Buenos Aires y por más que buscó, su caballo preferido...ya no estaba. Pronto supo lo que le pasó a su equino... En esas pequeñas comunidades nada se oculta por mucho tiempo.
Así las cosas, una noche Abelardo iba para el aserradero de de Rasti, donde había un despacho de bebida para los peones, y pa´los de afuera también. El acceso al “boliche” era un largo y estrecho sendero entre empalizadas, orillando al lago Epuyén. Y allí Abelardo, de a caballo, se topó de frente con el otro jinete: el caciquejo mapuche que le había carneado el caballo. Usaba Epuyén una “guacha” o talero de fuerte mango con virola de plata...y relleno de plomo. Tomado por la lonja de cuero crudo, era un arma mortal en mano de aquel brazo poderoso del paisano trabajador.
Fue un solo talerazo “entre medio de las guampas” tal cual me contó Abelardo, y el indio cayó redondo...
Abelardo llegó al boliche de de Rasti y unas cuantas ginebras después volvió para su casa. Y oh! sorpresa: el mapuche no estaba...

Abelardo Epuyén, Aún laten en mis oídos aquellas, tus coplas:

“En mi vida peregrina
salí del Neuquén.
Por la costa de los lagos
Llegué hasta la playa del Lago Epuyén.

Agüita clara en su orilla
sabía despertar
Y el alba me sorprendía
contemplando el ancho
verdor forestal..."

O la de “Perrito blanco”:

“Vámonos perrito blanco
al chancho hay que vencer
debe ser verraco grande,
y colmilludo tal vez...

En aquel cohiual tupido,
El chancho debe dormir
Y si se ha ido más lejos
Igual lo hemos de seguir...

Sígalo, sígalo..."

Y Abelardo sabía bien sobre lo que componía.
Porque es difícil afirmar quién fue mejor jabalicero: si Tufí Breide o Abelardo Epuyén. Aunque puedo decir que Tufí lo era por necesidad de defender su hacienda, en una loma más arriba y vulnerable a los cuadrúpedos que la de González. Y que éste lo era más por lucimiento de su destreza criolla. Pero de que ambos fueron buenos, doy fe.
Y tantas otras coplas y canciones lugareñas que hoy recuerdo...
Dice un antiguo refrán: “Pinta tu poblado Y habrás pintado al Mundo...”
Y bien que pintó don Abelardo aquel su pago cordillerano con su brocha maestra –la guitarra-
Pasaron muchos años. Volví por los noventa y tantos. Y entonces me contaron que en trágica noche saliendo de un boliche del Bolsón, Abelardo discutió fiero con otro paisano, ambos pasados de copas. Y allí nomás lo ensartó con su daga.
Policía, Bariloche, prisión...
Un día en su celda, Epuyén quiso hartarse de capón y consiguió que un guardia le trajese uno. Lo guisó y convidó a todos. Se dió el gran atracón. Y su corazón no aguantó...
Y el alma de aquel guitarrero, surero de ley volvió a ser libre.
Y no quisiera terminar esta sencilla semblanza sin recordar sus versos, homenaje a las aguas cantarinas de los arroyos de nuestra Cordillera.
Con su permiso, Don Abelardo Epuyén, que ahí vamos:

Arroyo de mi pago
de agüita clara
que la lluvia y la greda
la vuelven baya.

Que perduren las nieves
que te alimentan
temo que si te faltan
me olvide ella...

Patagonia, Madre surera de nuestra Patria, Por ser madre, no creo que vos olvides a tus hijos. Y Don Abelardo Epuyén fue uno de ellos.

Christian Valls
Noviembre del 2005

viernes, 19 de febrero de 2010

Caleta Coloso







Caleta Coloso es un caserío ubicado a unos 15 km al sur de la ciudad de Antofagasta, Chile. La caleta está ubicada a 23º 44' 42” S de latitud y 70º 28' 13” O de longitud. La única vía de acceso para el sector es la Avenida Jaime Guzmán.
En Caleta Coloso se encuentra actualmente el Puerto Coloso (propiedad de Minera Escondida) y una caleta de pescadores artesanales, además de una pequeña población.
Según los datos recolectados en el Censo del Instituto Nacional de Estadísticas realizado el año 2002, el caserío posee una una población de 296 habitantes, de los cuales 139 mujeres y 157 hombres, número correspondiente tanto a los residentes del sector como a la población flotante respectiva (trabajadores). Son 85 las viviendas contabilizadas en el mismo informe.


Historia

Coloso nació como un puerto de alternativa del colapsado puerto de Antofagasta, tras la concesión de un permiso para la construcción de un malecón, según un decreto del 25 de septiembre de 1902. En este nuevo puerto se embarcarían los cargamentos producidos en el cantón Aguas Blancas, que ascendían a los 33.000 quintales métricos mensuales.
En 1902 fue inaugurada la extensión del ferrocarril salitrero desde Caleta Coloso a las oficinas dentro del cantón Aguas Blancas. En 1905 se construyó el muelle para la exportación del salitre.
En 1907 la población de Caleta Coloso superaba los 2.000 habitantes, hasta llegar a un auge posteriormente, de 5.000 personas.
El 19 de mayo de 1908 se instaló el primer Cuerpo de Bomberos de Caleta Coloso, entidad que contaba con cuarenta voluntarios.
Durante su época de apogeo, esta localidad era el tercer puerto salitrero del país en movimiento (tras Tocopilla y Taltal) y contaba con dos escuelas, una plaza, un cine, un cuartel de policía, una pulpería, un hotel, servicio de alumbrado público, servicio de agua potable y servicio telefónico, entre otros.
La caída del precio del salitre debido a la crisis financiera internacional de 1929 afectó fuertemente al puerto de Caleta Coloso. Posteriormente la construcción del nuevo puerto de Antofagasta, el 25 de septiembre de 1932, obligó a la venta y al posterior desmantelamiento de las instalaciones de Caleta Coloso en ese mismo año.
Desde el 5 de diciembre de 2001 al 25 de julio de 2002 se inició la remodelación de la infraestructura portuaria de Caleta Coloso. La remodelación contempló la construcción de un nuevo muelle para los pescadores artesanales y la construcción de un rompeolas de roca, además de la pavimentación y habilitación de un nuevo acceso al puerto de Minera Escondida.

Ruinas de la Fundición de Metales de Huanchaca







Las Ruinas de la Fundición de Metales de Huanchaca, más conocidas como las Ruinas de Huanchaca (quechua: puente de las penas), es el vestigio de una antigua fundición de plata, localizada en la ciudad de Antofagasta, Chile.

Historia

Las Ruinas de la Fundición de Metales de Huanchaca fueron los cimientos estructurales del Establecimiento Industrial Playa Blanca de la Compañía Minera de Huanchaca de Bolivia (empresa de intereses bolivianos, chilenos e ingleses). Esta compañía era dueña de las minas de plata de Pulacayo (a 10 km al noroeste de Uyuni) y Oruro, de donde llegaba el mineral hasta Antofagasta.
Comenzó su construcción en 1888, tras el acuerdo pactado entre la Compañía Minera de Huanchaca y la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta (tras las negociaciones entre el chileno Melchor de Concha y Toro y el boliviano Aniceto Arce) para el transporte del mineral desde las minas bolivianas hasta la futura refinadora en suelo antofagastino. En abril de 1889, Arturo Wendt y A. Gmehling entregaron los planos de la construcción.
Inaugurada en 1892, entró en pleno funcionamiento en 1893, realizando la actividad de amalgamación y refinación de los minerales de plata, llegando a producir 3,85 toneladas de plata refinada al mes.
Debido a lo poco beneficioso desde el punto de vista económico, la empresa cesó en 1902 sus actividades, producto de la inestabilidad de los precios de la plata en el mercado mundial y a que su tecnología fue superada. Además, la mina de Pulacayo sufrió una inundación de la cual no se pudo recuperar. Tras esto, se llevó a cabo el desarme y remate del patrimonio.
La sala de máquinas fue transferida a propiedad de la Iª División del Ejército de Chile, unidad que la utilizó para levantar la Capilla Militar Nuestra Señora del Carmen, la cual fue inaugurada el 30 de noviembre de 1942.
Tras años a manos del Fisco de Chile, la mayor parte fue transferida a propiedad de la Universidad del Norte el año 1964. Fueron declaradas Monumento Histórico Nacional el 7 de enero de 1974. Hoy en día la propiedad es de la Universidad Católica del Norte.
En los últimos años se produjo la construcción de un hotel-casino frente a las ruinas.
Paralelamente se procedió a la creación del Parque Cultural Ruinas de Huanchaca, compuesto por un museo minero, un museo astronómico y un museo arqueológico, además de un anfiteatro para 300 espectadores como parte vital de un proyecto de recuperación del predio.


Arquitectura

Lo que hoy queda es simplemente parte de lo que fue la fundición de plata y corresponde a gruesas paredes de piedra andesita rojiza.
En el año de su construcción, era la refinadora más moderna de Sudamérica. Contaba con una central eléctrica propia para el suministro de las faenas y la maestranza. El alumbrado del barrio era proporcionado por una fábrica de gas, también propiedad de la compañía.
Hoy en día, las ruinas poseen cuatro sectores diferenciables: la gran masa central corresponde a lo que fueron las oficinas y maestranza de la compañía, el bloque ubicado en Avenida Argentina que corresponde a un horno de la refinadora, las escaleras ubicadas frente al horno y la Casa de Piedra (actualmente la Capilla Militar Nuestra Señora del Carmen).

El Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia y la poesía de Nelly Lemus




Las fotografías fueron tomadas en la estación Antofagasta del FCAB

El Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia (FCAB) es un sistema ferroviario chileno, constituido en Londres en el año 1888, como la Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company, en la época del auge salitrero.
A diferencia de otros ferrocarriles mineros contemporáneos logró sobrevivir a la caída del mercado del salitre natural y hoy presta variados servicios de transportes, destacándose el transporte de productos e insumos mineros como cátodos de cobre y ácido sulfúrico.
El transporte de carga nacional e internacional de realiza a través de una red ferroviaria propia, de trocha métrica, de más de 900 kilómetros, la cual se conecta con el Ferrocarril Andino de Bolivia, Ferronor en Chile, y Ferrocarril Belgrano en Argentina.
Desde 1980, la empresa pasó a manos de Antofagasta PLC, una empresa del grupo Quiñenco.


Historia

Hacia 1880, Mejillones, entonces territorio de Bolivia, tenía acceso al ferrocarril administrado por la empresa "Huanchaca". Después de la guerra del Pacífico, la propiedad del ferrocarril para a manos de la compañía "The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Limited Co.”, de capitales ingleses, quién administró las líneas férreas y los puertos de todo el sector de la pampa salitrera.
Esta compañía no comenzó a ocupar sus nuevas instalaciones inmediatamente, sino que arrendó por 15 años las líneas e infraestructura a la compañía Huanchaca.
Durante esos 15 años el puerto de exportación que se utilizó fue Antofagasta. Cuando este arriendo se acabó, la compañía inglesa decidió invertir para modernizar las instalaciones y así poder agrandar su negocio, pero se vio en el conflicto de no poder expandir sus instalaciones en Antofagasta producto del reducido espacio habilitado para tales fines.
Entre 1906 y 1907 se desarrollan las negociaciones entre Harry Usher, administrador General del Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia y el gobierno de Germán Riesco, presidente de Chile. Desde estas se aprobó la línea férrea, de Mejillones al km 35 de la línea principal.
Es aquí cuando se construye la gran maestranza del Ferrocarril Antofagasta Bolivia, en Mejillones. Esta le dio, una fuente de progreso a la comunidad de Mejillones, por ejemplo en el abastecimiento de agua potable, o en la distribución de electricidad. Incluso dentro de la maestranza se vendía hielo para la comunidad, en épocas que no existían los refrigeradores. La maestranza cierra finalmente en la década de los '80.


Otra historia (olvidada) rescatada por la escritora Nelly Lemus

Nelly Lemus Villa, nació en la Oficina Salitrera Bellavista; su infancia y juventud transcurrieron en el Puerto de Chañaral.
En 1968 se traslada a Antofagasta donde conoce al poeta Andrés Sabella, realizando una intensa actividad cultural. Juntos recorrieron los escenarios de los sindicatos, para compartir con los trabajadores el recuerdo y recuento de la memoria colectiva del movimiento obrero.
En el año 1973 debe hacer frente a la nueva situación histórica, volviendo a las aulas e incursiona en la investigación de las danzas promesantes, participando activamente en el conocido Tambo Atacameño.
En los últimos años su trabajo ha sido reconocido con la distinción de Dama del Ancla de Oro en Antofagasta (2000) y con la Medalla del Centenario de Neruda entregada por el Gobierno de Chile.
Actualmente, además de escritora, desarrolla actividades como educadora popular y dirige el taller de danzas pampinas.
En 2006, al cumplirse el centenario de una de las tantas represiones sangrientas que tuvieron lugar en el norte chileno durante la época del salitre, Nelly Lemus escribió el poema que a continuación se transcribe, aparecido en la revista Eco Pampino Nº28 de julio de ese año.

Que nunca más haya olvido

Que nunca más haya olvido.
Cuando a las 5 de la tarde caminemos
Por la apacible presencia de la Plaza Colón
En medio de una ciudad que se viste
De tarjetas de crédito y edificios
Y de tantos transeúntes sin memoria
La Plaza Colón y Prat con Matta
Tienen historia de carreras, de miedo
De dignidad obrera, gran constructora de calles y edificios
Sin tiempo para comer lo necesario
Sin ninguna defensa,
Sólo el escudo urgente de una huelga.

¡Claro! Fue en 1906, nadie de los aquí presentes
Puede sentirse culpable.
Estamos a 2006 claro que en el mismo mes y
Exactamente el mismo día.
Pero miremos más allá de los ojos y vitrinas
Más allá de las manos y el compromiso humano
Y sabremos qué pesa en cada uno
Especialmente en memorias más viejas
La complicidad más terrible: el silencio adornado
Por la fea corona del olvido.

¿Qué cosa tan terrible pedían los obreros
del Ferrocarril Antofagasta a Bolivia en 1906?
Un despilfarro, una vergüenza:
media hora, sólo 30 minutos más para almorzar.
Entonces escandalizados con su estupor repleto de monedas
El poder económico pidió medidas
Y las medidas siempre tan cristalinas
Tenían forma de soldados
Porque cuando se unen los obreros y no bajan la cabeza
Un espanto carcome la carne empresarial y gobernante.
Los gritos e insolencias
Son peste incontrolable: Entonces a disparar,
¡ay! Estas calles testigos,
¿Llorarán a veces por las noches,
recordando el 6 de Febrero de 1906?
Después de 100 años y de 100 muertos
ese día todavía nos llama Juan González Marambio.
Él que llegó corriendo hacia la muerte.

Y hoy a ese llamado sólo acudieron jóvenes,
jóvenes sin olvido, jóvenes de éste siglo.
Ellos tomaron la bandera de la curiosidad y del asombro
Y se reunieron
Y nos reunieron a todos el 6 de Febrero de 2006,
¡Por qué se permitió esta ciudad los 100 años de olvido!
Y con todos los dolores y las alegrías que ya hemos vivido
Estamos sin respuestas
Pero aquí estamos asumiendo el pasado
En este presente donde aún no tenemos cabida
Pero somos la veta, el reclamo, la indignación,
El abrazo filial, el orgullo del hijo, somos batalla
Libro, pliego de peticiones, olla común,
Semilla para el que sueña.
Gracias Javier Mercado, un abrazo profundo a Leonora
Y la los jóvenes que llenos de libertad
Nos unieron a la necesaria rebeldía de la memoria

Nelly Lemus Villa
Antofagasta, febrero de 2006

jueves, 18 de febrero de 2010

Monumento Natural La Portada



El Monumento Natural La Portada es uno de los quince monumentos naturales comprendidos dentro de las áreas silvestres protegidas de Chile, que se ubica a 18 km al norte de la ciudad de Antofagasta.
Cuenta con una superficie de 31,27 ha, donde destaca el accidente marítimo de rocas sedimentarias y restos fósiles con forma de arco.
El arco de La Portada posee 43 m de altura, 23 m de ancho y 70 m de largo. Posee una base de piedra volcánica andesita negra, sobre la cual se dispusieron las rocas marinas sedimentarias, estratos de areniscas amarillentas y las capas de restos fósiles de conchas (de 35 a 2 millones de años A.C.). Todo esto fue moldeado durante un largo proceso de erosión marina.
El arco se encuentra rodeado por acantilados costeros, cuya altura máxima es de 52 msnm, los cuales también fueron moldeados por abrasión marina.
El 5 de octubre de 1990 fue declarado monumento natural bajo el Decreto Supremo Nº 51 del Ministerio de Agricultura, publicado en el Diario Oficial.
Desde marzo de 2003, este monumento natural permaneció cerrado debido a un derrumbe de una importante parte de sus acantilados que bloqueó el acceso a su playa.
En 2008 fue su reapertura encabezada por la presidenta Michelle Bachellet, sin embargo poco más de un año después el acceso fue cerrado nuevamente, pudiendo apreciarse el arco, únicamente desde un mirador ubicado a varios centenares de metros de ditancia